
Una linda metáfora del antiguo testamento dice que los niños que se alimentan de uvas ácidas crecen con dientes afilados.
Por otro lado, un documental (Zeitgeist) repleto de sabios (sociólogos, científicos, psicólogos, etc.) gringos e ingleses de estos tiempos, algo frustrados y deprimidos, aseguraban que la genética nada tenía que ver con predisposiciones hacia la violencia, droga, depresiones, entre otras cosas terribles del ser humano. Sino que todas las alteraciones negativas del hombre surgen gracias al mundo que los seres humanos hemos creado. Argumentaban que tanto la violencia, como el stress y las adicciones son males positivos para el funcionamiento de una sociedad capitalista; por ejemplo, la salud de Estados Unidos es uno de los factores que más contribuye al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), es decir: entre más enfermos, más crece la economía de ese país. Los ciudadanos estadounidenses mueren y su economía crece. La economía gringa promueve las enfermedades, también la guerra y los sistemas carcelarios porque eso hace crecer su PIB. ¡Curioso! El modelo que ha seguido Chile estos últimos años ha sido ese. No por nada hoy nos han repletado de farmacias y nos han convencido que somos el pueblo más estresado del mundo o a su vez los menos productivos por la cantidad de horas que se trabaja, generando frustración, pesimismo y una no muy positiva visión de nosotros mismos. Quién puede estar contento consigo mismo y con sus pares si vivimos a tal punto de neurosis. Nos han convencido y no sólo eso, nos han hecho sentir orgullosos de ser uno de los países más buenos pal’ trago, que sólo nos superan los rusos y los irlandeses. Y así la industria de alcoholes crece a destajo, nos meten ron y ron tomamos. ¿Cuántas marcas distintas de ron han metido al mercado? Para que decir lo del tabaco, la publicidad como cómplice de todas estas necesidades que al final son sólo problemas que nos acechan si no llegamos a solucionarlos rápidamente. También se nos miente con la crisis energética y dejamos que esos que nos maleducaron (los gringos) nos compren (a los políticos, no importa el bando, hace rato que son sólo unos muñecos que se turnan un pedacito de poder) con mucho dinero para poder poner sus centros de energía, que envenenaran no sólo la tierra sino también a la gente, justamente el puñado de personas que siguen protestando y a veces aparecen como seres lejanos… ¿qué importa, si apenas son un puñadito? Pero increíble cómo se movieron para salvar un par de pingüinos…mucho amor por los pingüinos, poco amor por el chileno.
Lo más terrible de todo esto es que sucede (me gustaría creer) de manera inconsciente, más bien un inconsciente colectivo, o lo que Adam Smith llamó “Mano Invisible”, que es la que controla al final el mercado para no arremeter contra las libertades de los seres humanos. Es como responsabilizar a Dios de los manejos de la economía en esto que llamamos capitalismo. Y al final no son los seres humanos los que aplastan las libertades de los más débiles, es el capital, es esta mano invisible imposible de culpar… ¡Es que todos tenemos que pagar una renta¡ dirán, pero después dirán que hay tanto resentimiento, delincuencia, drogadicción, que la pobreza vive en un círculo, que la educación es una mierda.
Que muchos tienen los dientes afilados y cómo no, si les dieron de comer uvas ácidas.
El capital es otra droga de la cual todos somos adictos y no reconocerlo nos hace más adictos aún. ¿Lo lindo? No todos viven así.
Capital quiero capital!! Quien quiera rehabilitarse puede entregarme su capital, las dos manos (más que visibles) que tengo lo esperarán ansiosas.
ResponderEliminarUlises o Cristian ? Muy lúcido tu artículo; empezamos a cachar la locura liderada por la codicia y la potencia de los medios publicitarios y de poder para manipular las mentes y llevarnos al barranco para beneficio económico de empresarios de la salud, apoyados por políticos, curas y un cuantohay.
ResponderEliminarSalud